Un estudio de viabilidad es el análisis que permite saber, antes de comprometer dinero y tiempo, si un proyecto tiene sentido desde el punto de vista comercial, técnico, económico y legal. Sirve igual para abrir un negocio, ampliar una actividad, comprar un local o lanzar un nuevo servicio, y es una de las herramientas básicas de la consultoría de gestión empresarial.
Muchas decisiones empresariales se toman por intuición o por la presión del momento. El estudio de viabilidad obliga a poner por escrito las hipótesis, contrastarlas con datos y calcular qué pasa si las cosas salen peor de lo previsto.
Qué debe incluir un estudio de viabilidad
Aunque cada proyecto es distinto, un estudio de viabilidad completo suele tener estos bloques:
- Análisis del mercado: a quién se dirige el producto o servicio, qué tamaño tiene ese mercado, qué competencia existe y a qué precio se vende.
- Viabilidad técnica y operativa: qué medios, personas, instalaciones y permisos hacen falta para funcionar.
- Viabilidad económica y financiera: inversión inicial, previsión de ingresos y gastos, punto de equilibrio, tesorería de los primeros meses y necesidades de financiación.
- Viabilidad legal: forma jurídica, licencias, contratos y obligaciones fiscales y laborales que afectan al proyecto.
- Riesgos y escenarios: qué variables pueden fallar y cómo cambia el resultado en un escenario prudente y en uno desfavorable.

Cómo hacer un estudio de viabilidad paso a paso
El orden recomendable es empezar por el mercado, porque de él dependen las ventas, y terminar por los números. Primero se define con precisión la idea y el cliente al que va dirigida; después se recogen datos del sector, que pueden obtenerse de fuentes públicas como el Instituto Nacional de Estadística, de asociaciones profesionales o de la propia experiencia de la empresa.
Con esa información se estiman los ingresos de forma conservadora y se detallan todos los costes, fijos y variables. El resultado debe responder a tres preguntas: cuánto hay que invertir, cuándo se recupera la inversión y cuánto margen de error admite el proyecto antes de entrar en pérdidas.
Errores habituales
- Sobrestimar las ventas del primer año y subestimar el tiempo que se tarda en conseguir clientes.
- Olvidar costes que no son evidentes: seguros, gestorías, mantenimiento, impuestos o periodos sin actividad.
- No prever la tesorería: un proyecto rentable puede fracasar si se queda sin liquidez en los primeros meses.
- Hacer el estudio para justificar una decisión ya tomada en lugar de para decidir.
Cuándo conviene pedir ayuda
Un estudio de viabilidad gana valor cuando lo revisa alguien ajeno al proyecto, que no está condicionado por el entusiasmo inicial. En Capagestión elaboramos estudios de viabilidad, informes de gestión y diagnósticos empresariales para pymes, autónomos y emprendedores de Madrid. Si estás valorando una inversión, puedes contactar con nosotros y analizamos tu caso.


