La gestión inmobiliaria de un inmueble en alquiler va mucho más allá de encontrar un inquilino. Incluye preparar el contrato, cobrar las rentas, atender incidencias y averías, controlar los gastos y cumplir las obligaciones legales y fiscales del propietario. Hacerlo bien protege el valor del inmueble y la rentabilidad de la inversión.
Antes de alquilar
- Estado del inmueble: revisar instalaciones, certificado de eficiencia energética y, en locales, la licencia de actividad que necesitará el inquilino.
- Precio: fijar una renta acorde con el mercado de la zona y con el estado del inmueble.
- Selección del inquilino: comprobar su solvencia y, en el caso de un negocio, la actividad que va a desarrollar.
El contrato de arrendamiento
El contrato debe reflejar con claridad la duración, la renta y su actualización, la fianza y las garantías adicionales, quién paga cada gasto y cómo se resuelven las averías. La vivienda y el local se rigen por reglas distintas de la Ley de Arrendamientos Urbanos: en la vivienda muchas condiciones son obligatorias para proteger al inquilino, mientras que en el local de negocio hay más libertad de pacto.

Durante el alquiler
La gestión diaria consiste en controlar los cobros y reclamar a tiempo los impagos, coordinar las reparaciones, pagar los impuestos y gastos de comunidad y conservar la documentación. Un registro ordenado de ingresos y gastos facilita además la declaración de los rendimientos del alquiler.
Fiscalidad del propietario
Los ingresos del alquiler tributan en el IRPF si el propietario es una persona física, o en el Impuesto sobre Sociedades si el inmueble pertenece a una sociedad. En los locales, el alquiler suele llevar IVA y, según el caso, retención. Planificar estos aspectos desde el principio evita sorpresas.
Gestión inmobiliaria con Capagestión
En Capagestión nos ocupamos de la gestión inmobiliaria: compra, explotación, arrendamiento y venta de inmuebles para particulares y empresas de Madrid. Si tienes un local o una vivienda que alquilar, cuéntanos tu caso.

